lunes, 11 de mayo de 2015

ODIO - INSTINTO HUMANO

Tenemos muchos sentimientos. El odio es uno de ellos y casi todos los sabemos reconocer.

¿Quién a los cincuenta y tantos, no ha sentido deseos de revancha?. Pequeñas y grandes. A veces las cobramos, a veces se nos olvidan, casi nunca las perdonamos.

La mayoría de las veces no las tomamos porque somos vagos. Porque las venganzas exigen un gran esfuerzo.

El odio, es algo que nos define como humanos.

Cuando alguien dice, “no somos animales”, tratando de justificar que no debemos hacer uso de nuestros instintos de venganza, o de liberar nuestro rencor, se olvida de que casi ningún animal guarda cuentas con otro para el futuro. Ellos se enfrentan por el aquí y ahora, pero no guardan para mañana. O al menos yo no lo conozco.

Los humanos tomamos nota de quien nos hace daño para cobrarnos la revancha. Algunas veces con resultados abusivos. Porque en las hipotecas del odio el interés es de verdadera usura.


Odio. Instinto humano.

  
Me repito a mi mismo:
Soy persona,
Soy persona...
Pero desde dentro de mi cabeza
el bruto me golpea y se rebela.

Lagrimas de rabia
me nublan la mente.

Y en mi pecho el ansia
me supera y me arrastra.

Aprieto los dientes.
...
Venas hinchadas laten
entre las sienes y mi frente.
...
Y me dejo vencer.

Quiero saber
que la palabra mañana
no significa ya nada
para él.

Sentir el calor de su sangre
abrasando mi piel.

Quiero con mis uñas
hacer dos oscuras grutas en sus ojos.

Sentir que mi mano apuña
su aun palpitante corazón.

Abrir de par en par su vientre.
Que su vida se escape a borbotones
de ríos rojos y calientes.

Gritar sobre sus despojos.
Y en una macabra danza,
caer exhausto de hinojos,
henchido de venganza

y vacío de razón.

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