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domingo, 12 de abril de 2020

INSOMNIO. EPISODIO CERO.




Hoy debería ser el primer día de primavera a pesar de la fecha. 

Quién puso fecha a las estaciones y nombre. Quién dijo que los días de las estaciones están seguidos. Debería ser distinto. Que cada día la radio de cada ayuntamiento dijera algo como “Buenos días, hoy es el trigésimo cuarto día de verano, todos tenemos vacaciones y podemos ir a la playa”. O "Bienvenidos al Otoño, es el momento de la añoranza y la melancolía".

O quizás mejor aun, que cada uno decidiera. Llamar al trabajo y decir al jefe “Buenos días, hoy es el peor día de invierno, ha nevado y no puedo ir a trabajar por la nieve” y quedarse en casa con tu amorcito, al lado de la chimenea abrazado en el sofá.

Quizás se acumularían al final los días de trabajo, o quizás no. Cada persona con su propia estación rodeándole. Cada ser vivo. Cada pájaro. Cada insecto. Cada planta.

Pienso que estoy imaginando algo que ya es. Algo habitual. O no es cierto que cada uno ya va a su bola. ¿Hay alguien importante para alguien? ¿Soy importante para alguien? o mejor dicho, ¿alguien es importante para mí?. Es aquello de "¿A quién le guardarías el cerdo?". Creo que solo a mi hijo. Bueno creo que a toda mi familia. Qué tiene la familia. La familia tiene tu propia estación. Cada uno de los integrantes vive la primavera o el otoño de los demás. Padres e hijos. Aunque creo que los hijos no viven el invierno de los padres hasta que no tienen sus propios hijos. Eso al menos me ha pasado a mí. Nunca me he preguntado por los sentimientos de mis padres hasta que he padecido los sufrimientos de mi hijo en mi propia alma. ¿Por qué sufren los hijos? ¿Los hacemos sufrir nosotros? ¿De verdad intentamos corregirles tanto que hacemos de su vida un infierno de angustias y complejos?.

La vida es jodida y comienza con la niñez. Aunque luego la recuerdes mejor de lo que fue. Aunque quieras vivirla de nuevo, solo sirve para sentirte gilipollas. No haber aprovechado los momentos de tu vida. Y encima quieres quitárselos a tu hijo.

Pero bueno, el agua del río sigue corriendo aunque metas un pie en la corriente. Simplemente la rodea y te deja el frío de su cauce. Quizás te quite un poco de calor y te deje un poco doloridas las pantorrillas. Con los pies azules, ateridos dentro de la corriente de la vida. La lluvia comienza a mojarte la cabeza ya sin pelo y quizás dentro de poco sin piel siquiera. Como dice mi ahijada “que más da. Todo da igual tío. ¿No te das cuenta?. Lo vivido, vivido está". Como me dice mi perro con su mirada “el bocado que me comí hoy no me lo quitarán mañana. Y el pan que guarde para mañana, no sé si me lo comeré yo, pero seguro que estará duro”. No sé lo que quiere decir eso pero suena profundo.

Esta noche la vida podría acabarse. O quizás comenzar. Podría comenzar un nuevo ciclo. Una nueva estación. Volviendo al principio, podría ser un nuevo primer día de primavera.

Deberíamos volver a poder nacer. Eligiendo quien ser. Elegir ser mujer. Estaría bien. No debe ser lo mismo cambiarse de sexo, que nacer mujer. Supongo que los sentimientos, alegrías y angustias, tendrán otra forma. O quizás simplemente con nacer otra persona ya no sean lo mismo.

Porque yo creo que me puedo poner en el lugar de los demás, pero solo puedo imaginar lo que yo sentiría si estoy en su lugar. Nunca lo que ellos están sintiendo. Eso es lo normal.  Aquello de “tu rosa, quizás sea mi verde”. No sé. ¿Mi negro puede ser rosa para alguien?

Para gustos los colores. El negro es un color estupendo por ejemplo. No sé por qué tiene esa connotación tan mala. De hecho las cosas negras se quedan con todos los colores de la luz dentro. El blanco rechaza todos. Debería ser al revés. La luna debería ser negra y el cielo de la noche blanco. O quizás sea así. Todo es una cuestión física. De radiaciones. Del tipo de película con el que estás filmando el cielo. Cada planeta brillante. Cada estrella tiene un color, pero ahora sabemos que los colores no existen. Que es nuestro cerebro el que se los inventa. ¿Será así con todo?. Los sentimientos, el amor, el odio, el sufrimiento. Bueno, no todo. El hambre y el dolor son reales. O quizás no. Pero son salvadores. Si algo no te duele morirás. Si no tienes hambre morirás. Si no amas ¿morirás? Si no sufres ¿morirás?

Quizás todo lo que nuestro cerebro se inventa esté ahí para salvarnos la vida. La vida. Vaya palabra “La vida”. Al final la vida es eso.....tener hambre, sed, saciarte, sufrimiento, alegría, dolor placer, tristeza.
Alguna vez me gustaría ser amorfo. Ser una planta. Una piedra. Vivir o debería decir estar. Por los siglos de los siglos. Transformándote cambiando, pero ¿No lo soy ya?

Si nos centramos en la física y la química, las ciencias y leyes universales todos somos eso. Polvo de estrellas. Parte del universo infinito y atemporal.



martes, 28 de noviembre de 2017

ARMARIOS VIEJOS

        Cuantos paquetes se guardan en un viejo armario. Parece mentira. Toda una vida para meter cosas y nunca un minuto para sacarlas. A Lucinia le rodaban las lágrimas mientras buscaba las pastillas de dormir y la botella de ginebra bajo las bolsas de ropa amontonadas.

        Sonrió al ver su letra infantil en los versos grabados en su madera interior. Recordó los cuentos de mamá y miró por el suelo de la habitación lo que fue ese armario y su vida desparramada: 

        Aquel mueble fue su casita de chocolate, coche de cenicienta, hogar del cerdito trabajador, tripa del buey que se mueve donde no nieva ni llueve, confesionario de primera comunión, escondrijo para su diario, para sus confidencias con su mejor amiga Juanita, para sus cartas de amor infantil, rincón de lágrimas adolescentes, las del primer desengaño, escondite de aquel chico que llevó a casa,  refugio en sus  peleas con papa, agujero para su paquete de tabaco, las revistas de actores, las medias de seda y las bragas de encaje, la percha con el vestido de luto para mama, su primer contrato de taquillera del metro, el traje de boda, el cajón de la ropita del niño, de los pañales de papa (pobre, que vergüenza le daba), los regalos de reyes, la toga de graduación de Juanito, la carpeta de los papeles del divorcio, de las cartas de Juanito desde América con su padre, del testamento de papa, los documentos de la jubilación, los álbumes de fotos sepia manoseadas, el grueso paquete de sobres con ribete negro (pobre Juanita), el historial clínico....

        Volvió la cabeza y suspiró. Su Mariquita Perez se veía muy sola en aquella gran cama fría y púlcramente hecha. La tomo en sus brazos.

        Estiró el papel arrugado de la mesilla y leyó de nuevo las últimas palabras del diagnostico: 

.... fase avanzada.


        Cerró el armario por dentro y se acurrucó en su rincón preferido. Seguía oliendo a lilas.

domingo, 7 de mayo de 2017

LO COTIDIANO.

"Lo que nos es familiar se convierte en invisible" (Augusto Boal).



          Gracias por habernos creado dentro de vosotras (que se dice pronto). Gracias por habernos parido (que se dice pronto). Gracias por habernos alimentado de vosotras mismas (que se dice pronto). Gracias por vuestras nanas de madrugada, por vuestra lágrimas, por vuestras sonrisas, abrazos, consuelos, comidas, por comprarnos calzoncillos y calcetines sin nosotros pedirlos, por plancharnos la camisa que queremos a última hora del sábado, por aguantar las malas contestaciones, por convencer a papá para que no nos castigara, por no reprocharnos que no llamamos por teléfono casi nunca.... Gracias por querernos más que a vosotras (que se dice pronto).

(Día de la madre 2017)



miércoles, 26 de abril de 2017

LÍMITES

         


                     Esta noche no corro. Esta noche no miro nervioso a mi alrededor. Esta noche no me asusta que el despertador marque las ocho de la mañana.

            Al contrario, el brillo del agua sobre el empedrado me tranquiliza. Camino por el bordillo de la acera con la cabeza baja, intentando no caer en el reguero torrencial de agua que fluye a mi lado, mientras las gotas de lluvia limpian la sangre de mis brazos en cruz.

            Me gusta hacer equilibrios sobre los bordillos. Mi padre siempre me regaña por ir al borde de la carretera.  Pero ahora no está y canturreo tranquilo, “...que si....que no... que caiga un chaparrón....”. La gente me mira y se aparta. Ya soy libre .....

            Al final de la calle caigo en brazos de la madre de mi niñez, que me canta una nana mientras me cubre las heridas de las muñecas.

– Mamá, ¿sabes?.... ya no se ríen de mi en la escuela.



miércoles, 29 de marzo de 2017

HORARIO DE OTOÑO.

Ya no llevo reloj....
Me hacía llagas en la muñeca.
Hace años lo abandoné en un lavabo de mármol negro.
Desde entonces...
Como si tengo hambre.
Duermo si me canso.
Y cuando quiero escribir, me desvelo.
De las ruinas que quedaron, junto a Ella reconstruyo otro trecho.
Cuando el deseo se inflama y me despierta
prendo los segundos en los zarzales de su cuerpo.
Y si los gemidos nos desperezan
hacemos que la noche amanezca....
y que el día se apague, si nos queda sueño.

Sin tic tac.
Solo nuestra respiración.

Sin amos.
Sin tiempos.

sábado, 25 de marzo de 2017

CONTRASTES ( o la paja del ojo ajeno)

            A sus 54 años, Antonio era un hombre recio, pero liberal y abierto.  Le gustaban las tradiciones y la cultura y aunque en paro desde hacía tres años, estaba como vulgarmente se dice "en el mundo", leyendo la prensa y saliendo habitualmente con su cuadrilla de amigos.

            Cada mañana llegaba al parque sobre las doce del medio día, después de arreglar la casa y dejar preparada la comida para los cuatro integrantes de su familia. Gracias a Dios su mujer conservaba su empleo como funcionaria de correos y los dos hijos varones de 17 y 15 años acudían al instituto cercano, sin problemas para superar sus respectivos estudios.

Hoy Antonio se sentó en su banco habitual, frente al lago, a la sombra de un castaño. Saco su "tablet" y comenzó a leer en ella uno de los cuatro periódicos que seguía habitualmente. Cuando llego el señor Luis, lo encontró así, mirando la pantalla, moviendo la cabeza en señal de negación y con un gesto de frustración en el rostro.

- Buen día Antonio.  - Saludó mientras se sentaba a su lado.

- Hola Señor Luis - Antonio trataba de usted a su amigo, aunque se conocían hace tiempo y se trataban casi a diario. La diferencia de edad era evidente y a pesar de que nunca le había preguntado por ella, estaba claro que ya no cumplía los 70.

- ¿Qué te pasa que miras ese chisme con esa cara?. - inquirió el recién llegado -Más líos de política supongo. No te hagas mala sangre. Entre ellos siempre acaban poniéndose de acuerdo.

- No que va Señor Luis. Aunque supongo que todo tendrá que ver. Estoy decepcionado con los jóvenes. Incluidos mis hijos ¿eh?.

El señor Luis hizo un gesto de extrañeza, interrogando con el gesto, pero sin emitir ninguna palabra.

- Estoy leyendo - continuo Antonio - que ayer domingo se juntaron en la Puerta del Sol cientos de chavales para cazar pokemon. Los dos míos se fueron allí. Y eso que teníamos pensado desde hacía meses que saldrían conmigo al campo, a la finca que nos invito aquel amigo ricachón de nuestro pueblo.

- ¿Cazar en la puerta del Sol?.- Don Luís se extraño.

- Es un juego con los teléfonos móviles. - Aclaró Antonio pensando que el Señor Luis no lo entendería por mucho que intentara explicar.

- Ah, eso. - sonrió el Sr. Luis - Ya me estuvo enseñando mi nieto Julito. Un bicho amarillo que se ve en la pantalla subiéndose por cualquier lado. Menudo lío montaron mis nietos hace unos días en el pueblo. Bueno y alguno de mis hijos aunque tiene más de 30. Se reían como locos e iban corriendo de un  lado a otro como si el teléfono tirara de su brazo y no pudieran resistir. - Y mientras decía esto, extendía su brazo hacia adelante como si alguien estirara de él.

Ahora Antonio cambio el sentido de movimiento de su cabeza y se convirtió en una afirmación.

- Eso es. Precisamente eso estaba pensando. ¿No le parece una insensatez?. Cazar poquemon. Ni leer libros, ni ir al teatro, ni escuchar música.....¡cazar poquemon!. Que nos quedará por ver.

- Hombre digo yo que una cosa no quitará la otra. - Intento mediar el señor Luis.

- ¿Cómo que no? - Insistió Antonio - Si los llevas a cualquier sitio, al cine, al campo, a ver un museo y no dejan de mirar la pantallita.

- Eso es verdad, eso es verdad...- Se convenció el señor Luis. - Además todo con violencia y peleas. Mis dos nietos más jóvenes, se pasaron la comida contando como uno le había arrancado la cabeza y las piernas al otro en una pelea por atrapar un bicho de esos.

- Bueno, esa es otra - confirmo Antonio - Viene aquí un video de esa reunión de la Puerta del Sol, en la que varios se pelean por conseguir un poquemon que vale más puntos. Al final gana un chaval que tiene mejores armas que los demás. Todo se resuelve con batallas y armas.

- Luego que hay violencia y que no saben llegar a acuerdos - lamento el más viejo. - Y entonces ¿te quedaste sin estrenar la temporada? Con lo ilusionado que estabas.

- No, no. Ni hablar. Hasta ahí podíamos llegar - se mostro duro Antonio - Yo me fui a Guadalajara como tenía previsto. Además ya había quedado con mis amigos y a los perros les hacía falta salir.

- Y que tal se te dio. El viernes se te veía ansioso.

- Pues regular la verdad. - Antonio hizo un gesto de resignación - Había mucha gente y bueno el día se dio bien, pero perdí dos perros, uno de ellos el mejor que tenia.

- ¿Y eso?

- Pues ya ve. Aunque el coto es enorme, había mucha gente y con los perros y todo, era un caos. Por suerte yo me conozco aquel coto perfectamente....

- Si ya me contaste que ibas desde muy joven -

- Si, - Y Antonio miró hacia el cielo - Mi padre, que en gloria esté, me llevaba allí ya con trece años. Él ya era perrero y me inculco esa afición.

- ¡Qué tiempos sin tanto teléfono!. - Añoró Don Luis.

- Si.... Bueno pues el caso es que cogí a mis amigos y todos los perros, nos metimos en la furgoneta y nos fuimos a la zona más agreste. Allí es difícil llegar si no conoces los caminos y además las mejores piezas se refugian allí cuando oyen tanta algarabía. Soltamos los perros y enseguida salió un cerdo enorme. Con tan mala fortuna, que el primer tiro que le pegó uno de los tiradores, solo le alcanzo una pata y pudo huir.

- Vaya.

Antonio continuó con cierta emoción:

- Los perros lo persiguieron y lo acorralaron contra unas rocas y unas zarzas, pero el cabrón del jabalí, enganchó con los colmillos a dos perros y los reventó. Cuando llegamos y lo rematamos, uno de ellos estaba desangrado y el otro con las tripas fuera, aunque pudimos coserlo y se recuperara.

- Entonces solo perdiste un perro.

- No. Que va. - Y Antonio levantó  su mano abierta sobre la cabeza con frustración - A otro nuevo, que llevaba la primera vez, tuve que sacrificarlo allí mismo. En cuanto escucho el primer disparo, se asusto y salió huyendo. Si te sale un perro así es mejor ahorcarlo en el acto. Nunca harás carrera de él para cazar.

- Ya . Pero bueno, son cosas de la caza ¿no? - Encogió los hombros el Señor Luis.

- Si, si. La verdad es que fue un día para recordar. Y la cabeza del bicho impresionante. Aunque no sé si tendrá arreglo. Recibió tres disparos y quedo un tanto deteriorada. La he dejado en el taxidermista a ver si puede hacer algo.

- Esos bichos quedan muy bien en la pared y luego sirven de recuerdo ¿Verdad? - Dijo el señor Luis.

Antonio asintió y continuo.

- Y usted que tal ¿Fue a la feria?.

- Pues lo intente - Pero no pude entrar-

- Anda....

- Pues es que.... tonto de mi. Quise llevar a mi nieto, Javier, el de mi hijo menor....Le conoces de un día que vino conmigo aquí. Hace ya dos años.

- Uno rubito, delgadito...

- Sí, bueno, ahora ya tiene 14, ha dado el estirón y ya no es tan finito...- Pues cuando quise sacarle la entrada, resulta que no dejan entrar a menores de edad sin la autorización de sus padres. Y claro yo solo soy su abuelo.

- Anda ¿y eso?

- Pues que dicen que los toros es un espectáculo violento para niños.


- Lo que hay que oír - Contestó Antonio moviendo negativamente  cabeza.

domingo, 31 de enero de 2016

SOY UN ADICTO




Han llegado las seis de la tarde.

Apago mi ordenador, me quito la corbata, me pongo mi pendiente y me despido de los compañeros que se quedan en el puesto de trabajo.

La semana pasada María, la secretaria del director, me dijo que se esperaba más de mi y que la prorroga de mi contrato en prácticas que se termina dentro de dos meses está siendo cuestionada.

Creo que eso nos lo han dicho a todos, porque Antonio y Pedro que entraron en mi promoción, ya no vienen conmigo en el metro hacia el barrio.

Me dan envidia, ellos tienen todo el tiempo para dedicarlo a su profesión y parece que les gusta, Pero yo no puedo quedarme. Yo no tengo esa disponibilidad. Tengo otras obligaciones. Por la tarde tengo que jugar al fútbol con mis amigos y tocar con mi grupo de música.

La verdad es que me gustaría dedicarle más tiempo al trabajo, pero tengo miedo de perder mi puesto de titular en el equipo y en mi banda de rock and roll.

domingo, 6 de septiembre de 2015

RECUERDO NUMERO 327

Éramos niños en un pueblo y eso es sinónimo de libertad. Diez o doce amigos con diez años en un pueblo de Segovia con apenas cien habitantes, era el delirio. Mi verano no quería ser playa, montaña, turismo.... Mi verano quería ser Juarros de Riomoros, Andrés, Aurelio, Carmelo, Vicente, Juan Carlos, Ignacio, José Antonio, Alfredo.... Mis amigos y el sol, los rastrojos, el soto, el río.

Recuerdo aquel día que el perro de Mauricio, el tío de Andrés, se vino con nosotros. Era un perro de caza con manchitas de color gris y orejas colgantes, nervioso y escurridizo. Caminaba delante de nosotros por las tierras recién segadas olisqueándolo todo y en zig, zag.

Nosotros reíamos tras él a pleno sol. Yo llevaba sandalias y los cañotes de la cebada que quedaban en la tierra, se me clavaban de vez en cuando entre los dedos. Mi tío José me había enseñado a caminar por el rastrojo. No debía levantar mucho el pie, sino prácticamente arrastrarlo, de forma que aplastara las duras puntas de paja que sobresalían perpendicularmente del suelo.

Dispersos por el terreno llano, había pequeños cerros de paja que la cosechadora había ido dejando a la espera de que pasara la máquina empaquetadora. 

En ese momento, a unos 50 metros, el perro se quedó como una estatua frente a uno de ellos. No movía ni un pelo. 

Andrés gritó: “¡Codornices!” y echó a correr. Todos le seguimos. Y él se tiró en plancha sobre el montón al que apuntaba el hocico del perro.

Poco a poco comenzó a levantar la paja que había bajo su cuerpo. Era como si buscara algo muy delicado entre todo el lío de hebras amarillas. Y allí aparecieron. Acurrucados unos contra otros 5 pollos de codorniz, pequeñitos, apenas habían eliminado el plumón.

Los sacamos de uno en uno. Sus cuerpos estaban calientes y temblorosos, y las diminutas uñas no conseguían ni arañar nuestros dedos al intentar zafarse. 

Para no estrujarlos, los repartimos en las gorras verdes que llevábamos algunos en las que podía leerse "Piensos Biona". 

No recuerdo como regresamos a casa. Pero al día siguiente alguien había hecho una gran jaula de madera con una enorme caja de fruta y una lambrera, y allí estaban los pollos picoteando unos granos de trigo y pan mojado en agua que les habían echado.


Supongo que a las pocas semanas estarían complementando un arroz o unas patatas guisadas.

lunes, 11 de mayo de 2015

ODIO - INSTINTO HUMANO

Tenemos muchos sentimientos. El odio es uno de ellos y casi todos los sabemos reconocer.

¿Quién a los cincuenta y tantos, no ha sentido deseos de revancha?. Pequeñas y grandes. A veces las cobramos, a veces se nos olvidan, casi nunca las perdonamos.

La mayoría de las veces no las tomamos porque somos vagos. Porque las venganzas exigen un gran esfuerzo.

El odio, es algo que nos define como humanos.

Cuando alguien dice, “no somos animales”, tratando de justificar que no debemos hacer uso de nuestros instintos de venganza, o de liberar nuestro rencor, se olvida de que casi ningún animal guarda cuentas con otro para el futuro. Ellos se enfrentan por el aquí y ahora, pero no guardan para mañana. O al menos yo no lo conozco.

Los humanos tomamos nota de quien nos hace daño para cobrarnos la revancha. Algunas veces con resultados abusivos. Porque en las hipotecas del odio el interés es de verdadera usura.


Odio. Instinto humano.

  
Me repito a mi mismo:
Soy persona,
Soy persona...
Pero desde dentro de mi cabeza
el bruto me golpea y se rebela.

Lagrimas de rabia
me nublan la mente.

Y en mi pecho el ansia
me supera y me arrastra.

Aprieto los dientes.
...
Venas hinchadas laten
entre las sienes y mi frente.
...
Y me dejo vencer.

Quiero saber
que la palabra mañana
no significa ya nada
para él.

Sentir el calor de su sangre
abrasando mi piel.

Quiero con mis uñas
hacer dos oscuras grutas en sus ojos.

Sentir que mi mano apuña
su aun palpitante corazón.

Abrir de par en par su vientre.
Que su vida se escape a borbotones
de ríos rojos y calientes.

Gritar sobre sus despojos.
Y en una macabra danza,
caer exhausto de hinojos,
henchido de venganza

y vacío de razón.

jueves, 23 de abril de 2015

RENUNCIO

Hoy 17 de Abril de 2015, a las 2:30 de la madrugada, he decidido finalmente que no puedo ser cristiano.

Ya lo dejé una vez a los 15.

Bueno realmente no lo dejé porque no lo fui nunca. Nunca entendí lo que significaba ser cristiano, Pero iba a misa y demás ritos, porque en aquella época era lo que había que hacer. Y hasta esa edad mis padres consiguieron que les obedeciera.

Luego me reenganche cuando llegué al "uso de razón". Tengo que decir, que yo no tuve uso de razón hasta los 30 más o menos. Pero lo de mi uso de razón es otra historia que quizás os cuente en otra ocasión.

Como decía, sobre los 30 me reenganché. No porque creyera o tuviese fe en que Jesús era el hijo de Dios y todo eso. Lo mío era más..."razonable" podríamos decir.

En aquel momento, me dio por pensar en la vida, en su sentido y en la posibilidad de que hubiera algo más que lo puramente material. En fin, me dio por elegir unas normas éticas básicas en las que basar mi vida. Y leyendo el libro principal de lo que habían sido mis raíces es esas cuestiones, es decir El Nuevo Testamento, me pareció un buen punto de partida.

Como la mayoría de los que circulan por el mundo, el volumen que cayó en mis manos ya estaba adaptado a los criterios de la iglesia actual, pero era fácil extraer la esencia de lo que alguien como un tal "Jesús" quiso decirnos. Da igual que fuese un personaje de novela o que existiera o no.

Como comprenderéis, si la existencia de Jesús no la consideraba relevante, lo que predicaban curas, obispos y demás prebostes mucho menos. Lo realmente importante era el espíritu de lo escrito en ese libro.

El caso es que hoy... Mejor dicho hace dos días, el día 14 de Abril ocurrió algo que me ha hecho darme cuenta que me he hecho mayor. Y con ello hipócrita. Perdón, no quiero decir que mayor e hipócrita sean sinónimos. Solo digo que es mi caso.

Me he dado cuenta, como digo, de que cuando algo importante o radical, me pone frente a una disyuntiva ética, entre mi seguridad (y diría más, mi seguridad económica), y  esa norma básica de amor a todos los hombres, miro hacia otro lado. Directamente la ignoro para no enfrentarme a ella. Lo cual es lo mismo que tomar partido por ese materialismo que me hará intentar pasar por el ojo de una aguja.

Antes de explicarme, quiero avisar. Para aquellos que estén en mi misma situación y quieran abandonar la lectura: voy a hablar sobre esos miserables que viene a Europa buscando una vida mejor desde África y sitios similares.

El día 14 de Abril como cualquier otro día, al acostarme, leí en la pantalla de mi móvil una noticia casi escondida. Tan escondida, que solo aparecía una reseña en uno de los tres periódicos que leo. Incluso en ese periódico, estaba detrás de la información del partido Real Madrid contra el Atlético: "Cuatrocientos inmigrantes subsaharianos pueden haber perdido la vida al hundirse su patera".

Da igual que fuera en Italia.

Sinceramente no sé por qué me pareció tan terrible. Nunca me había pasado. Al día siguiente busco noticias sobre el tema, esperando encontrar algo en las primeras páginas: Nada. Solo en las páginas de internacional encuentro alguna cosa. Pero no veo: si se está haciendo algo, qué pasó, fotos de la búsqueda, localización de cajas negras (sí, ya sé que una patera no tiene cajas negras, pero a buen entendedor....).

Y entonces choco con esto:
"......... nuevas tragedias en el canal de Sicilia y miles y miles de prófugos que buscan llegar a las costas italianas. Casi 7.000 lo hicieron en los últimos cuatro días. Quinientos han muerto en los primeros cien días del año, diez solo el lunes, jornada en la que fueron rescatadas 1.358 personas...."

E inconscientemente pienso:

"Joder, es que son muchos los que vienen. No podemos atender a todos en Europa".
Inmediatamente mi conciencia, enciende una luz roja y suena una alarma mental: "...piiiiiip...piiiiiip.....piiiiip : Eso no lo puedes pensar según tu código ético".
Y entonces cambio de noticia, y me olvido. Para los informáticos como yo: "me reseteo".
....

Pero ahora son las 3 de la madrugada, y es la hora de escribir. Y escribiendo me enfrento a mis miserias sin ninguna censura.

Y recuerdo una de mis frases favoritas del nuevo testamento:
"...No estéis preocupados por lo que habéis de comer o beber para vivir, ni por la ropa con que habéis de cubrir vuestro cuerpo. ¿No vale la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? 
   Mirad las aves que vuelan por el cielo: ni siembran ni siegan ni almacenan en graneros la cosecha; sin embargo, vuestro Padre que está en el cielo les da de comer. Pues bien, ¿acaso no valéis vosotros más que las aves?  Y de todos modos, por mucho que uno se preocupe, ¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora?"

Hace algunos años, antes de hacerme mayor, pensaba que las fronteras debían desaparecer, sin preocuparme de mis ropas ni mi comida.

Tristemente, hoy he de aceptar que he capitulado. Decididamente, tengo miedo de perder la comodidad de la que disfrutamos en este primer mundo.

Menos mal que como decía el gran Groucho "Si estos principios no gustan, no hay problema tengo otros".


(Los comentarios y críticas son siempre agradecidos)