jueves, 24 de septiembre de 2015

DIANAS

“¡Cuánta fuerza y qué poca puntería!"
El acerado e imponente cuerpo desnudo de Sulimán, brillaba en la noche del desierto a la luz de las antorchas.

Mientras ponía todo el peso de su torso sobre la madera del arco, aquellas palabras de la sultana madre retumbaban en su cabeza. Finalmente, con su diestra terminó de engarzar la cuerda en la muesca de aquel arma, que solo él era capaz de tensar.

Montó una flecha. Apuntó cuidadosamente y soltó la mano. Tomo otra y repitió la operación. Y así una tercera vez.
Respiró y miró la diana que, como siempre, tenía las tres flechas en su centro exacto.

Entregó el arco al eunuco que lo acompañaba y cabizbajo se dirigió a la alcoba del harén, en un nuevo intento de engendrar al heredero que su madre le requería.


Presentado al Concurso Relatos Encadenados cadena SER.
Frase de comienzo: CUANTA FUERZA Y QUE POCA PUNTERÍA.
Fecha: 17/09/2015

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